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La Cátedra Bahá’í saca a la luz la resiliencia durante la era Jim Crow

22 de agosto de 2025
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La Cátedra Bahá’í saca a la luz la resiliencia durante la era Jim Crow
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COLLEGE PARK (Maryland), Estados Unidos — La rendición de cuentas por los errores cometidos y la identificación de los progresos son necesarios para sanar las divisiones de la sociedad, afirmó Hoda Mahmoudi, profesora y titular de la Cátedra Bahá’í para la Paz Mundial de la Universidad de Maryland.
En este espíritu, un proyecto de historia oral de la Cátedra Bahá’í se centró en quienes crecieron a la sombra de la segregación durante la era Jim Crow en los Estados Unidos y se les pidió que describiesen, con sus propias palabras, de qué manera las familias y los vecindarios lograron llevar vidas de dignidad, perseverancia y cuidado mutuo.
«Las enseñanzas bahá’ís afirman que debemos celebrar la diversidad humana», declaró la doctora Mahmoudi. Explicó que celebrar esta diversidad significa conocer la historia y las experiencias vividas de un pueblo, lo que ayuda a eliminar los estereotipos y a despertar un sentido más auténtico de unidad.

El proyecto, titulado Legados afroamericanos: recordar a las comunidades resilientes, reúne largas entrevistas grabadas durante dos años con veinticuatro personas de diferentes regiones y condiciones sociales de los Estados Unidos.

Como parte del programa de investigación general de la Cátedra, este proyecto se ocupa del racismo estructural y de las causas fundamentales de los prejuicios, uno de los cinco temas que la Cátedra identifica como esenciales para eliminar los obstáculos a la paz. Entre estos temas se incluyen además la naturaleza humana, el empoderamiento de las mujeres, la gobernanza mundial y el liderazgo, y la degradación medioambiental.

Los entrevistados representan a una amplia muestra de regiones, generaciones y ocupaciones, desde localidades rurales hasta centros urbanos, y evocan los ritmos de la familia y de la vida comunitaria y la esperanza en un futuro más brillante que les dió fuerzas en una era marcada por la exclusión.

Las entrevistas en vídeo (que se pueden ver aquí) abren una ventana a las experiencias históricas de una época distinta y desvelan modelos de resiliencia que siguen siendo importantes, ya que las desigualdades persisten hoy día. Estos relatos muestran comunidades que, enfrentadas a barreras impuestas, apoyaron a las personas en su educación, en la obtención de medios de subsistencia, en la adoración y en la ayuda recíproca.

Cuanto más nos abrimos al exterior y colaboramos con los demás, mejor comprendemos el significado de nuestra humanidad común».

Hoda Mahmoudi, titular de la Cátedra Bahá’í para la Paz Mundial de la Universidad de Maryland (Estados Unidos)

Las entrevistas dan visibilidad a una población invisibilizada con demasiada frecuencia y ofrecen un recurso educativo para las aulas así como un espejo para la sociedad», declaró la doctora Mahmoudi.

«El progreso ha sido real, si bien la labor de fomentar la unidad racial sigue inacabada. Escuchar atentamente estos recuerdos puede reforzar la determinación y la empatía necesarias para el cambio constructivo».

La fuerza del proyecto radica en cómo replantea la historia de una época. Los entrevistados describen comunidades en las que cada función era importante y en las que la posición social no determinaba la valía de las personas. Los hallazgos del proyecto ponen de relieve la forma en que las familias se apoyaban unas a otras y cómo el espíritu de servicio creaba entornos en los que todas las personas, desde las más jóvenes hasta los más mayores, se sentían valoradas e incluidas.

En estas comunidades, el apoyo mutuo no era una simple estrategia de supervivencia, sino una expresión de una visión del mundo que consideraba que cada persona tenía una aportación valiosa que hacer al bien común. Los relatos recogidos en el proyecto sacan a la luz las capacidades que se desarrollaron bajo presión: la firmeza, la solidaridad, la imaginación.

Para la Cátedra Bahá’í, documentar estos legados no solo tiene que ver con el pasado, más bien supone una invitación a plantearse lo que requiere la creación de comunidades en las que la nobleza de cada persona sea reconocida y en las que la diversidad sea vista como una fuente de fortaleza.

«Cuanto más nos abrimos al exterior y colaboramos con los demásn ―comentó la doctora Mahmoudi―, mejor comprendemos el significado de nuestra humaidad común».

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